2 comentarios el “Grafitos históricos y urbanismo: réplicas de grafitos en las losas de una plaza

  1. ESto escribí en DIARIO DE CÁDIZ hace dos domingos:

    Grafittis

    No lo crean cuando les digan que los grafitti se inventaron en Nueva York. Hay grafittis desde que el hombre es hombre. Por ejemplo, los fenicios ya lo practicaban en El Puerto y, creo que, mucho antes, en El Aculadero hace un millón o más de años. Cuando yo era chico, en la calle de las Cruces, la calzada era de chinos y las aceras de grandes losas de Tarifa. Desde la esquina de la calle Federico Rubio, hasta la Plaza del Ave María, en las losas de la derecha alguien –desde luego muy artista–, golpeando con una piedra, grabó, en cada losa, todas las escenas de una corrida de toros, desde el paseíllo, hasta el arrastre del toro por las mulillas. En las losas de la acera de la izquierda, en cada una, había grabadas mujeres desnudas. Y no las quitaron por causa de la censura, sino del progreso. Porque estuvieron allí hasta que se adoquinó la calle en los años 1954 o 55.
    En Sevilla, en la Plaza Nueva, en los alrededores del monumento a San Fernando, había unas losas con dibujos hechos de chinos blancos y negros del año 1929. En ellas estaban los escudos de Castilla de León de… y hasta el escudo del Betis Balompie, una boutade apasionada y clandestina de un anónimo albañil bético. Pero no eran talmente grafittis. Hay grafiteros que son unos auténticos artistas y, otros, unos vulgares gamberros que ponen hechas un asco las ciudades, los muros, los puentes o el mobiliario urbano. En el Castillo de Santa Catalina de El Puerto, Juan J. López Amador y José Antonio Ruiz Gil calcaron y publicaron una serie de grafittis que representan barcos muy esquemáticos, debidos a manos anónimas, pero fechables entre los siglos XVII y el XVIII. Y a mí me ha encantado ver a un cantero con su rotaflex y su fresa, reproducir, uno a uno, los barcos que están grafitados en los muros del Castillo de Santa Catalina, en las losas de granito de la Plaza de la Iglesia. Son diabluras, como las de un vulgar grafitero, que dan sal y gracia a cualquier edificio, construcción o pavimento. A mí, al pasar ayer por la Plaza, el cantero me ha recordado al anónimo artista grabador de la calle Cruces de mi niñez. ¿Dónde estarán aquellas losas de Tarifa? Seguramente en algún vacie. Pero eran de museo.

    Luis Suárez Ávila

    • Luis, muchas gracias por su colaboración e información. Ojalá aparecieran las losas de Tarifa, o al menos alguna fotografía de archivo de aquella época, donde tuviéramos la suerte de contemplar la corrida de toros o las mujeres desnudas.

      Un saludo.

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